La partida de póker dentro del seno del Partido Popular terminó con una momentánea victoria de Mariano Rajoy por abandono de su teórica rival, Esperanza Aguirre. La presidenta de la comunidad de Madrid jugó al farol, escondiendo sus cartas y amenazando con tener una buena mano. Lanzó un dardo insinuando la presunta ideología socialdemócrata de Rajoy, para tantear reacciones. Pero, finalmente, se descubrió que vendía humo. La beligerancia de Rajoy, que sí tenía una buena jugada (Camps, Gallardón o Arenas, entre otros), ha echado atrás la posible candidatura de Esperanza a la presidencia del partido. Aguirre, sabiéndose con muy pocas posibilidades de alzarse con la victoria, se ha apresurado a tender públicamente la mano a Rajoy, aunque descartando “adhesiones inquebrantables”. Quien avisa no es traidor. Quizás le falta tiempo para presentar una buena alternativa para el congreso del próximo Junio, pero varias personalidades ya se han adelantado en señalar que quizás lo que interese más a Aguirre es ser elegida candidata para las próximas elecciones generales del 2012. Y esto se decide un año antes. Tiempo más que suficiente para que Esperanza encuentre el apoyo que le ha faltado ahora.
De momento, lo que tiene claro la mayoría del núcleo duro del Partido Popular es que la mano ganadora es la que tiende hacía el centrismo. Aún está en el imaginario colectivo popular la última legislatura en el poder, con Áznar en su apogeo neocon, y que les costó pasar de gobernar con mayoría absoluta a la oposición y el aborrecimiento de gran parte de la sociedad española. Parece, pues, que no están por la labor de volver a esta situación de la mano de Aguirre, y los resultados electorales, pese a no darles la victoria, sí que sirvió para afianzar una posición más moderada.
Aún así, lo que está claro es que la consolidación de Rajoy dentro del partido no es, ni mucho menos, segura hasta el 2012. Aunque medio escondidos, existe un amplio sector dentro del Partido Popular que concuerda con la ideología más liberal de Esperanza Aguirre, y personas con un alto nivel de influencia. Así pues, se sabe que Eduardo Zaplana buscó apoyos para la candidatura alternativa. Y el propio José María Áznar, viendo como Rajoy quiere huir desesperadamente de su influencia, busca nueva candidata. Y Esperanza Aguirre, con un perfil más conservador, responde a la perfección.
De momento, lo que tiene claro la mayoría del núcleo duro del Partido Popular es que la mano ganadora es la que tiende hacía el centrismo. Aún está en el imaginario colectivo popular la última legislatura en el poder, con Áznar en su apogeo neocon, y que les costó pasar de gobernar con mayoría absoluta a la oposición y el aborrecimiento de gran parte de la sociedad española. Parece, pues, que no están por la labor de volver a esta situación de la mano de Aguirre, y los resultados electorales, pese a no darles la victoria, sí que sirvió para afianzar una posición más moderada.
Aún así, lo que está claro es que la consolidación de Rajoy dentro del partido no es, ni mucho menos, segura hasta el 2012. Aunque medio escondidos, existe un amplio sector dentro del Partido Popular que concuerda con la ideología más liberal de Esperanza Aguirre, y personas con un alto nivel de influencia. Así pues, se sabe que Eduardo Zaplana buscó apoyos para la candidatura alternativa. Y el propio José María Áznar, viendo como Rajoy quiere huir desesperadamente de su influencia, busca nueva candidata. Y Esperanza Aguirre, con un perfil más conservador, responde a la perfección.
2 comentarios:
Tu dedica't al cinema i deixa en pau la política, que no en saps... no veus que el rajoy es gay
Ah sí? Rajoy es gay? Loool! :)
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